viernes, 19 de octubre de 2007




La Guerra de la Triple Alianza




La Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), llamada por los paraguayos Guerra Grande, por los brasileños Guerra do Paraguai y por los uruguayos y argentinos Guerra del Paraguay, fue la guerra en la cual la "Triple Alianza" -una coalición conformada por Brasil, Uruguay y Argentina- luchó militarmente con el Paraguay. Existen varias teorías respecto de los detonantes de la guerra. En esencia, el revisionismo argentino y la visión tradicional paraguaya atribuyen un rol preponderante a los intereses del Imperio Británico[1] [2] . La vision alternativa pone el acento en la agresiva política del mariscal Solano López respecto de los asuntos rioplatenses. Comenzó a fines de 1864 con las acciones bélicas entre Brasil y Paraguay, por esto recién a partir de 1865 puede hablarse de "Guerra de la Triple Alianza".

Desarrollo [editar]Como "Guerra de la Triple Alianza" el conflicto se desencadenó cuando el general Francisco Solano López, presidente del Paraguay, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco (o Nacional) del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado militarmente por Brasil. Solano López solicitó al presidente argentino Bartolomé Mitre, el permiso para que sus tropas atravesaran la provincia de Corrientes rumbo al Uruguay para colaborar en la Defensa de Paysandú. Mitre negó tal permiso, puesto que permitir que tropas beligerantes atravesaran por su territorio hubiese constituido un abandono de la posición hasta entonces neutral de la Argentina, y porque simpatizaba con el Partido Colorado del Uruguay. Ante la negativa mitrista, tropas paraguayas ocuparon la provincia argentina de Corrientes, lo cual forzó el ingreso de la Argentina en la guerra y su alianza con Brasil, aunque la entrada en el conflicto era impopular en Argentina (de modo que gran parte de las tropas enviadas lo fueron forzadamente y estaban compuestas en gran medida por hombres de origen africano semiesclavizados, esto explica por qué uno de los motes que recibieron estas tropas fuera el de "cambas"). Brasil se favoreció entonces con la entrada de un nuevo aliado en la conflagración. La financiación de la guerra la obtuvieron mediante las casas de empréstitos británicos, que veían conveniente el conflicto contra Paraguay, uno de los pocos países que no habían caído en su tutela económica, el proteccionismo le produjo al Paraguay un gran desarrollo económico en comparación con otros estados sudamericanos.

La guerra terminó —en el combate de Cerro Corá— con una derrota total de Paraguay, que conllevó incluso un desastre demográfico: la población del país, aproximadamente 525.000 personas antes de la guerra, fue reducida a unos 221.000 luego de ella (1871), de los que solamente unos 28.000 eran hombres. Según otras fuentes, murieron cinco sextas partes de su población. Otros historiadores, como el argentino Felipe Pigna, amplían estas cifras a 1.300.000 habitantes antes de la guerra, quedando reducida a 300.000 después de la misma, la mayoría sólo niños y mujeres [3] .

Paraguay perdió gran parte de su territorio (160 mil km²) y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra: el préstamo de 200.000 £ recibido de Inglaterra debió saldarse con refinanciaciones llevando la suma a 3.220.000 £.
Consecuencias [editar]
Al finalizar tal guerra Brasil obtuvo todos los territorios que deseaba y Paraguay quedó transformado en un "estado satélite" del Brasil hasta el punto que el brasileño marqués de Rio Branco era llamado casi oficialmente en Brasil "virrey del Paraguay" ( o virrei do Paraguaí ), la ocupación brasileña perduró hasta 1876 haciéndole firmar al gobierno "paraguayo" probrasileño el Tratado de Cotegipe por el cual Brasil ocupaba territorios ancestralmente paraguayos y obtenía "reparaciones" y diversas concesiones económicas; en cuanto a las cuestiones limítrofes con Argentina, estas fueron más complicadas, en 1870 ante lo que parecía una anexión de Paraguay al Brasil, Argentina reclamó todo el Chaco Boreal desde el cruce del paralelo 22ºS con el río Pilcomayo hasta la Bahía Negra del río Paraguay (casi en los 20ºS), aunque inmediatamente -y consecuentemente a la frase del entonces presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento: «La victoria no da derechos», frase que buscaba limitar las pretensiones del Brasil mediante la mesura argentina- las pretensiones argentinas sobre el Chaco Boreal se redujeron al territorio al sur del río Verde, territorio que tenía por capital a Villa Occidental (La antigua Nueva Burdeos, la actual Villa Hayes), pero poco tiempo después también renunció a este territorio al serle desfavorable el laudo arbitral solicitado al presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes (por lo que la Argentina quedó fuera del Chaco Boreal), en cambio la Argentina confirmó su posesión sobre un territorio también hasta entonces litigado, el ubicado entre los ríos Pilcomayo y Bermejo (territorio sobre el cual tanto la Argentina como el Paraguay habían hecho reclamaciones, y -hasta después de 1870- ningún estado había ejercido soberanía efectiva; recién hasta las campañas del comandante argentino Fontana posteriores a la Guerra de la triple Alianza, ese territorio del Chaco Central había estado en el control de los mal llamados en guaraní: "guaycurúes", etnias sin estado como las de los qomlek, pilagá, ashluslay y tapieté, casi todas ellas acérrimas enemigas de Paraguay). Por el este, Paraguay debió devolver a la Argentina la provincia de Misiones que, aprovechando la guerra civil en Argentina, el estado paraguayo regido por G.R. de Francia había ocupado en 1838, en rigor, el control efectivo que Paraguay tuvo entre 1838 y 1865 sobre alguna parte de la Misiones mesopotámicas se reducía a las adyacencias de la "Trinchera de San José" (nombre que el estado paraguayo dio a la ciudad de Posadas) y la ruta que desde la misma llevaba hasta el río Uruguay. La isla del Cerrito en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, permaneció ocupada por Brasil hasta 1873, fecha en que fue cedida a la República Argentina.En cuanto a la República Oriental del Uruguay, el único beneficiario fue Venancio Flores y sus allegados del Partido Colorado (uruguayo).
Ante las imposiciones brasileñas al Paraguay el estado argentino expresó su protesta a través del ministro de relaciones exteriores ( Mariano Varela ):
El Gobierno Argentino ha sostenido hace muy poco tiempo, en discusiones con el representante de su majestad el emperador del Brasil que la victoria no da derecho a las naciones aliadas para declarar por sí límites suyos los que el tratado señala [ el denunciado "Tratado secreto"].
Pero lo más terrible de esta guerra fue la masiva mortandad de la población paraguaya (en especial de varones). Las cifras de población paraguaya muerta por causas directas (acciones bélicas) e indirectas (hambre, distrés, pestes como la del cólera) aún son variables, pero todos los autores serios aceptan que murió como mínimo la mitad de la población paraguaya siendo la mortandad masculina quizás de un 90%. Las consecuencias de mortandad indirecta debidas a esta guerra afectaron también a la población civil de gran parte de Argentina y Uruguay (sólo en la ciudad de Buenos Aires fallecieron más de 20.000 personas por la peste del cólera originada en Paraguay durante el conflicto), asimismo en la región riograndense se considera que fallecieron unos 60.000 civiles en su mayoría debido a la misma epidemia.
La otra consecuencia, que no pudo evitar Paraguay, es que al año del fin del conflicto, cayó sobre el país su primer empréstito, con Bancos británicos, valorizado en 1 millón de libras esterlinas, pero que a Paraguay llegó menos de la mitad y muchos de los sobrevivientes paraguayos, los prisioneros de guerra, fueron a marchar a los cafetales paulistas bajo régimen de esclavitud. Esta guerra los signó para siempre.Consecuencias [editar]
Al finalizar tal guerra Brasil obtuvo todos los territorios que deseaba y Paraguay quedó transformado en un "estado satélite" del Brasil hasta el punto que el brasileño marqués de Rio Branco era llamado casi oficialmente en Brasil "virrey del Paraguay" ( o virrei do Paraguaí ), la ocupación brasileña perduró hasta 1876 haciéndole firmar al gobierno "paraguayo" probrasileño el Tratado de Cotegipe por el cual Brasil ocupaba territorios ancestralmente paraguayos y obtenía "reparaciones" y diversas concesiones económicas; en cuanto a las cuestiones limítrofes con Argentina, estas fueron más complicadas, en 1870 ante lo que parecía una anexión de Paraguay al Brasil, Argentina reclamó todo el Chaco Boreal desde el cruce del paralelo 22ºS con el río Pilcomayo hasta la Bahía Negra del río Paraguay (casi en los 20ºS), aunque inmediatamente -y consecuentemente a la frase del entonces presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento: «La victoria no da derechos», frase que buscaba limitar las pretensiones del Brasil mediante la mesura argentina- las pretensiones argentinas sobre el Chaco Boreal se redujeron al territorio al sur del río Verde, territorio que tenía por capital a Villa Occidental (La antigua Nueva Burdeos, la actual Villa Hayes), pero poco tiempo después también renunció a este territorio al serle desfavorable el laudo arbitral solicitado al presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes (por lo que la Argentina quedó fuera del Chaco Boreal), en cambio la Argentina confirmó su posesión sobre un territorio también hasta entonces litigado, el ubicado entre los ríos Pilcomayo y Bermejo (territorio sobre el cual tanto la Argentina como el Paraguay habían hecho reclamaciones, y -hasta después de 1870- ningún estado había ejercido soberanía efectiva; recién hasta las campañas del comandante argentino Fontana posteriores a la Guerra de la triple Alianza, ese territorio del Chaco Central había estado en el control de los mal llamados en guaraní: "guaycurúes", etnias sin estado como las de los qomlek, pilagá, ashluslay y tapieté, casi todas ellas acérrimas enemigas de Paraguay). Por el este, Paraguay debió devolver a la Argentina la provincia de Misiones que, aprovechando la guerra civil en Argentina, el estado paraguayo regido por G.R. de Francia había ocupado en 1838, en rigor, el control efectivo que Paraguay tuvo entre 1838 y 1865 sobre alguna parte de la Misiones mesopotámicas se reducía a las adyacencias de la "Trinchera de San José" (nombre que el estado paraguayo dio a la ciudad de Posadas) y la ruta que desde la misma llevaba hasta el río Uruguay. La isla del Cerrito en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, permaneció ocupada por Brasil hasta 1873, fecha en que fue cedida a la República Argentina.En cuanto a la República Oriental del Uruguay, el único beneficiario fue Venancio Flores y sus allegados del Partido Colorado (uruguayo).
Ante las imposiciones brasileñas al Paraguay el estado argentino expresó su protesta a través del ministro de relaciones exteriores ( Mariano Varela ):
El Gobierno Argentino ha sostenido hace muy poco tiempo, en discusiones con el representante de su majestad el emperador del Brasil que la victoria no da derecho a las naciones aliadas para declarar por sí límites suyos los que el tratado señala [ el denunciado "Tratado secreto"].
Pero lo más terrible de esta guerra fue la masiva mortandad de la población paraguaya (en especial de varones). Las cifras de población paraguaya muerta por causas directas (acciones bélicas) e indirectas (hambre, distrés, pestes como la del cólera) aún son variables, pero todos los autores serios aceptan que murió como mínimo la mitad de la población paraguaya siendo la mortandad masculina quizás de un 90%. Las consecuencias de mortandad indirecta debidas a esta guerra afectaron también a la población civil de gran parte de Argentina y Uruguay (sólo en la ciudad de Buenos Aires fallecieron más de 20.000 personas por la peste del cólera originada en Paraguay durante el conflicto), asimismo en la región riograndense se considera que fallecieron unos 60.000 civiles en su mayoría debido a la misma epidemia.
La otra consecuencia, que no pudo evitar Paraguay, es que al año del fin del conflicto, cayó sobre el país su primer empréstito, con Bancos británicos, valorizado en 1 millón de libras esterlinas, pero que a Paraguay llegó menos de la mitad y muchos de los sobrevivientes paraguayos, los prisioneros de guerra, fueron a marchar a los cafetales paulistas bajo régimen de esclavitud. Esta guerra los signó para siempre.

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